ARTE Y DEPORTE

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Por Washington Uranga (*)

La Pastoral Social de la Iglesia Católica emitió un documento al término de la Semana Social que concluyó el domingo y que por primera vez se realizó en Córdoba, para expresar que “el bien común no es una abstracción teóricasino “la forma social de la dignidad humana” y que la justicia social es el criterio estructurador y la herramienta indispensablepara garantizar la equidad “tanto en el punto de partida como en el camino de nuestro pueblo”.

El evento fue encabezado por el obispo de La Rioja, Dante Braida, en su calidad de presidente de la pastoral social nacional, y del mismo participaron aproximadamente setenta personas entre académicos, dirigentes políticos, empresarios y sociales. Entre los oradores estuvieron también el presidente del episcopado, el arzobispo mendocino Marcelo Colombo, el cardenal Ángel Rossi, cardenal de Córdoba -presidente y vice de la Conferencia Episcopal, respectivamente- y el obispo de Quilmes, Carlos Tissera.

El documento, que reafirma la postura eclesiástica sobre la justicia social y analiza diferentes temas relativos a la crisis que atraviesa la sociedad argentina, resulta especialmente significativo a poco más de dos meses de la llegada al país del papa León XIV. Al respecto el texto de la Pastoral Social sostiene que la visita papal “nos convoca a disponernos al encuentro: recuperar la escucha y reconocernos corresponsables de una misma casa y de un destino compartido”.

Ahora la Pastoral Social afirma que “el acceso al alimento, a la vivienda, el trabajo digno, la educación y el acceso a la cultura, la salud, el transporte, la libre circulación de las informaciones, la tutela de la libertad religiosa, la salvaguardia del medio ambiente, la paz y el ordenamiento jurídico no son variables abstractas, sino exigencias concretas de la dignidad humana que debemos custodiar”.

Para los obispos católicos “el trabajo es el gran ordenador de la vida y una senda de realización personaly piden que “la persona humana nunca sea variable de ajuste ante la eficiencia o el lucro”.

En una clara alusión a la crisis de la morosidad que ha ganado el centro de la atención pública en las últimas semanas, el documento episcopal señala que “queremos caminar estrechamente junto a nuestro pueblo, compartiendo el desvelo de tantas familias que, a pesar de esforzarse en múltiples empleos, se ven obligadas a asumir compromisos económicos y financieros que escapan a sus posibilidades reales. Al tema se había referido el arzobispo Colombo reclamando una propuesta de salida al problema, después que el presidente Javier Milei afirmara que, por tratarse de un “asunto entre privados”, el Estado no tiene que intervenir.

Otra de las preocupaciones abordadas por el documento episcopal está referida al aumento de los suicidios. “Nos conmueve profundamente el sufrimiento silencioso expresado en la ansiedad y el aislamiento social -dice el texto de la Pastoral Social-, y nos comprometemos a no ser indiferentes ante el crecimiento de la tasa de suicidios, especialmente de adolescentes y jóvenes”. Y más allá de ello se hace mención al “flagelo de las apuestas on line” para recordar que “apostar no es un juego” y reivindicar la importancia de las capillas, los clubes de barrio y colegios como “comunidades indispensables para ordenar los impulsos, cuidar la interioridad y reconstruir la vida fraterna”.

En otro párrafo los obispos dicen que “junto a quienes protegen los humedales, defienden el agua, el alimento sin derroche, recordamos descuidar la naturaleza es una falta de caridad y justicia hacia el prójimo” reconociendo su vez “la importancia de la tierra y el ambiente en la identidad del los pueblos originarios”.

En la declaración hubo también lugar para una referencia al 50 aniversario del golpe de Estado, después que los participantes hicieran una visita a la Casa de la Memoria en Córdoba. “Reafirmamos -dice el texto de Pastoral Social- que la paz verdadera es fruto de la justicia y se cimenta sobre la verdad histórica. Y al honrar el testimonio de los “mártires riojanos” se recuerda palabras del beato obispo Enrique Angelelli, asesinado por la dictadura militar, quien sostenía que “la justicia social es un camino de fraternidad que debemos custodiar activamente”.

El documento finaliza con el pedido de “construir puentes para el bien común” y con un ruego a la Virgen y al Santo Cura Brochero, para que “nos enseñen a mirar la historia desde abajo para seguir tendiendo puentes de encuentro en esta magnífica humanidad”.

 

(*) Washington Uranga: Periodista, docente, académico, investigador en temas de comunicación social. Publicación original en semanario 4Palabras.

 

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Por Curas en Opción por los y las Pobres(COPP)

 

Como grupo de curas en opción por las y los pobres nos hemos reunido en Sañogasta, La Rioja, en el lugar donde fue asesinado Wenceslao Pedernera, en nuestro encuentro anual. Este año, haciendo memoria y en militante búsqueda de verdad y justicia, en el contexto de los 50 años del genocida golpe cívico-militar con bendición eclesiástica.

Hacer memoria debería comprometernos en la lucha para que Nunca Más se repita en nuestra patria todo aquello que ensangrentó nuestro suelo, enmudeció muchas gargantas y llenó de sombras nuestro futuro. Pero sería ingenuo, si no cómplice, ignorar que mucho de aquello, especialmente un modelo económico de crueldad, individualismo e injusticia, regresa una y otra vez a causa de dirigencias que no han sabido dar respuestas profundas a los grandes problemas del pueblo, a causa del gigantesco poder de los medios de comunicación y la indiferencia o desmemoria de muchos sectores populares.

La situación social es hoy más grave que nunca en nuestras comunidades barriales y campesinas. La desocupación, la pobreza, que sólo ha disminuido en los discursos oficiales, y la desesperanza, son verdaderamente preocupantes. La pobreza suma hoy nuevos rostros y nuevas formas a las tradicionales: el crecimiento del trabajo informal (a la vez que se derrumba el trabajo estable y digno), los endeudamientos en los barrios, especialmente aquellos realizados en un contexto de violencia e ilegalidad, el aumento atroz de los suicidios, especialmente entre jóvenes, son síntomas de una sociedad que se encuentra sin un horizonte cierto de esperanza.

El desamparo social al que este gobierno sumerge a la población es la obvia consecuencia de la falta de políticas públicas a favor de los pobres y conduce a una profunda angustia en nuestro pueblo. El tema de la salud mental de la sociedad sólo puede ignorarlo un diferente o un cómplice.

A esto ha de añadirse el uso sistemático de la mentira como arma política, multiplicada casi al infinito por trolls, bots y unos algoritmos bien direccionados en favor “de los de siempre”. Repudiamos la evidente injerencia del imperio y sus voceros comportándose impúdicamente como patrones y señores diciendo qué podemos y qué no podemos hacer, comprar o vender. A lo que se suman dirigentes que se “venden al mejor postor” negando alevosamente todo aquello que habían proclamado, traicionando así sus conciencias y a la misma Patria.

Los Derechos Humanos, que enaltecieron a nuestro país y sus políticas de memoria, verdad y justicia, se opacan con discursos negacionistas y se refuerzan con políticas violatorias de esos mismos con la represión sistemática a movilizaciones populares que reclaman por sus justos derechos en ejercicio de las garantías constitucionales.

Nos preocupan los internismos o personalismos en el campo nacional y popular que debilitan un proyecto en favor de una patria más justa y digna para todas y todos, y que no parecen tener en cuenta el sufrimiento de los pobres y de las víctimas de este modelo de sometimiento y crueldad.

Afirmamos que debemos salir de la encrucijada neoliberal y fascista, pero, además creemos que es posible. Debemos rechazar éste, el peor gobierno de nuestra historia democrática. Debemos mostrar y reflejar que puede haber un horizonte con esperanza de un cambio. Y “puede haberlo” porque lo ha habido. Siempre mejorable, perfeccionable...pero tenemos claro que “darle tiempo” a este gobierno es alejarnos cada vez más de la salida democrática de este proyecto de muerte. Sabemos que “otro mundo es posible”.

Ante esto nos urge siempre una pregunta: ¿qué país queremos? ¿qué país podemos generar? Sabemos que es posible una patria de hermanas y hermanos y no una patria de opresores y oprimidos, patrones y clientes, amos y esclavos. En esta Patria Nueva que queremos, estamos invitados a poner a los pobres en el centro. Es urgente un cambio absoluto de modelo para tener un país sencillamente humano. Un país en el cual las diferencias se resuelvan con el diálogo, el disenso o la discusión y no con la mentira, el agravio y el insulto. La unidad de lo que llamamos el campo popular es, no sólo importante, sino también indispensable, aunque podamos disentir en algunos aspectos o en otros; la democracia no es solamente recurrir a las urnas cada dos años sino una vida cotidiana, un esfuerzo de encuentro y un llamado a la unidad.

Como curas queremos proponer e invitar a todos los actores sociales y políticos a ser creativos, osados y capaces de encontrar soluciones a la gravedad de la situación a la que este modelo nos está llevando. Debemos aprender a escuchar el grito lacerante de los pobres y el grito no menos urgente de la Madre tierra. Un frente que más allá de las diferencias mire en primer lugar y casi exclusivamente la vida y la muerte de los y las pobres.

Esta actitud de centralidad de los pobres y la lucha por su vida, fue lo que provocó el martirio de miles de hermanas y hermanos en nuestra patria, entre los cuales, especialmente en estos días, hemos querido recordar a Wenceslao Pedernera, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Enrique Angelelli (*). Son mártires por amor a su pueblo; ejecutados por los mismos que proponen hoy un modelo de muerte. Su martirio nos sigue interpelando en el día a día, comprometiéndonos como cristianos y como argentinos a buscar una patria para todas y todos.

Porque sabemos que estos modelos económicos son solamente para unos pocos que no están dispuestos a resignar su modo de vida, creemos que otra vida es posible, una vida de sencillez y de austeridad que permita que todo alcance para todas y todos. Y en esta lucha, los cristianos debemos sentirnos comprometidos y exigidos por el Evangelio. El compromiso político es un compromiso con el Evangelio.

En poco tiempo más nos visitará el Papa León XIV. Y frente a esta visita nos parece importante señalar que esperamos ser testigos de un encuentro con los pobres, víctimas de este modelo económico. Esperamos que el Papa, repitiendo lo que ha dicho en su reciente encíclica, haga una clara defensa de la justicia social y una profética crítica a este modelo que mata. Como cristianos esperamos que muestre el abrazo compasivo a las y los pobres y la denuncia indubitable a los causantes de la muerte. En su encíclica, el Papa hace referencia a Enrique Angelelli como “testigo de la fraternidad y la justicia”, que hoy nos urge reconstruir en nuestra Patria.

Sañogasta, La Rioja, 3 de septiembre de 2026

(*) Nota de la Redacción: Sobre los llamados “Mártires riojanos” se puede consultar la nota de SuárezCiudad del 24 de julio de 2026.

 

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 Los llanos y el pueblo de Chamical, abrazan a Carlos y Gabriel

  Por Raúl Bermúdez

Invitados por Fray Mario Brollo, hermano de la Orden de los Franciscanos Menores Conventuales (Ofmc) llegamos a Chamical peregrinos desde diversos lugares, entre ellos José León Suárez, a sumarnos a las celebraciones y el homenaje por los cincuenta años del martirio de los padres Gabriel Longeville y Fray Carlos de Dios Murias (Ofmc).

Corría el año 1976 y la última dictadura militar promovida por la oligarquía nativa, ejecutaba con precisión un plan de exterminio y genocidio. Algo indispensable por entonces, para acabar con cualquier resistencia a la instalación de un modelo de país dependiente y colonial, diseñado desde el Departamento de Estado y “la embajada” en Argentina de los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU).

En La Rioja tenían unas piedras en las botas que les molestaban: el obispo diocesano, monseñor Enrique Angelelli y sus colaboradores cercanos, que orientaban su trabajo pastoral “con un oído en el Evangelio y el otro en el pueblo”, como solía decir “el Pelado” de sotana oscura y sonrisa generosa.

El 18 de julio de ese año, secuestran en Chamical a dos sacerdotes, Gabriel había nacido en Francia y Carlos en Córdoba. Sus cuerpos aparecieron con signos de tortura y fusilamiento, al costado de las vías del tren, donde hoy se levanta una gruta con altar, en un predio dedicado a mantener viva la memoria. Hacia allí peregrinamos miles de personas, transcurridos cincuenta años del martirio, a pie, en autos y camionetas, a caballo.

Tras recorrer unos ocho kilómetros desde la ciudad de Chamical (buena parte por la ciclovía "Mario Brollo") hasta la gruta de los mártires, gran cantidad de sacerdotes -incluidos dos obispos- concelebraron una misa, de la que participó una multitud y también la hermana de Carlos y una sobrina de Gabriel que -por esas cosas de la vida y la muerte- se enteró que horas antes de la misa, en Francia desde donde había llegado a La Rioja, había fallecido su madre.

Luego el homenaje continuó “a la riojana”, con un masivo locro compartido como si fuera la multiplicación de los panes y los peces que relatan los evangelistas en la Biblia. Desde luego no faltaron la música, la danza y el canto.

Fray Carlos de Dios Murias es conocido por su trabajo en José León Suárez, antes de partir hacia su destino de martirio. Una calle y un centro juvenil municipal llevan su nombre. El padre Domingo Rehín, ex párroco de la Inmaculada Concepción, primera parroquia suarence, escribió un libro sobre su vida y obra.

Al publicar esta nota se estarán desarrollando en Sañogasta, departamento de Chilecito, los actos de homenaje a Wenceslao Pedernera, otro de los mártires, asesinado en su casa unos días después de los hechos de Chamical. Wenceslao era un puntano que se mudó a La Rioja con su familia, donde vivió su compromiso cristiano como dirigente de las ligas agrarias, cooperativista y catequista, acompañando al obispo Angelelli.

El 4 de agosto de 1976 fue el turno del Obispo, asesinado en el paraje Punta de los Llanos, cuando regresaba manejando su camioneta, junto al padre Arturo Pinto, de celebrar una misa en Chamical, en homenaje a Carlos y Gabriel. Pinto recordó que los perseguían dos autos, que hicieron volcar la camioneta. Cuando recobró el conocimiento, el cuerpo del Obispo se hallaba sobre la ruta con la cabeza destrozada. La autopsia reveló que fue golpeado con un objeto contundente, pero las autoridades judiciales que intervinieron archivaron el caso caratulándolo como muerte en “accidente de tránsito”.

De nuevo, cosas de la vida y la muerte, Arturo Pinto, falleció el pasado 15 de julio, en la semana de los homenajes a Gabriel y Carlos.

Recién en 2014 quedó firme la sentencia a cadena perpetua de Luciano Benjamín Menéndez, ex Jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, asentado en Córdoba, quien ante el reclamo de Angelelli por los asesinatos de sus sacerdotes, le dijo: “Es usted, Obispo, el que debe cuidarse”. Igual condena recibieron Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical y el ex comisario Domingo Benito Vera. Todos ellos responsables por los asesinatos de Angelelli, Murias y Longeville. Y el año pasado, también quedó firme la condena del ex gendarme Eduardo Abelardo Britos, igualmente a prisión perpetua, por el asesinato de Pedernera.

Paradojas de la vida, Domingo Vera, en el expediente del juicio, figura con domicilio en la calle que lleva el nombre de una de sus víctimas, el padre Gabriel Longeville. Y, lamentablemente, nuestro partido de General San Martín, vio nacer al genocida Luciano Benjamín Menéndez.

Una mención aparte para nuestro anfitrión Fray Mario, a quien conocimos por su trabajo en José León Suárez, primero en los años difíciles que rodearon a la crisis del 2001. Luego en el barrio 8 de mayo, en la capilla San Roque González de Santa Cruz. Allí -entre otras iniciativas sociales y educativas- impulsó la creación del Centro Socioeducativo y Comunitario “Corazón a Corazón”, en 2023, como lo testimonia una placa colocada en el lugar y,sobre todo, la memoria de la comunidad. Se trata de un dispositivo de la Dirección General de Cultura y Educación de nuestra provincia, dedicado a revincular con la escuela a quienes abandonaron sus estudios.

Recorrer una cuadra en compañía de Fray Mario en Chamical o en la ciudad de Olta, donde reside actualmente, puede durar una eternidad, porque todo el mundo lo saluda. Y él se para a conversar con todos y todas, con su parsimonia de cordobés devenido en habitante riojano. Por aquellos llanos es un prócer, aunque él no lo desee ni reconozca. Tanto que a la ciclovía local “De los mártires”, un reclamo de los vecinos “para salvar vidas”, la gente la llama por su nombre, porque fue decisivo el impulso del fraile para concretar su creación.

Con Mario fuimos a Loma Blanca, lugar donde fue asesinado Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza, aquel caudillo “padrecito de los pobres”, que entregó su vida por la causa federal. Por hermosa coincidencia, la casa de Fray Mario donde me hospedé en Chamical, se sitúa en la calle que lleva el nombre de Victoria Romero, la legendaria esposa del caudillo.

También visitamos en Olta la calle “Caminito” (la auténtica), aquella donde el poeta Gabino Coria Peñaloza, paseaba su romance con una muchacha riojana. La joven partió con destino desconocido, según dicen, porque la familia no aprobaba la relación. Esta ruptura sentimental inspiró los versos de la famosa canción, a la que el músico nacido en el barrio de La Boca, Juan de Dios Filiberto, le puso música de tango.

Antes de regresar a José León Suárez, visitamos la tumba del obispo Angelelli, en la catedral de la ciudad capital de La Rioja. Allí será homenajeado el cuarto mártir, el próximo 4 de agosto. La iglesia católica reconoce a estos mártires como "beatos" (literalmente significa bienaventurados o felices). es el escalón anterior a ser "canonizados", es decir declarados santos. Un francés, dos cordobeses, un puntano. La Rioja los adoptó a los cuatro y desde que entregaron la vida por su pueblo son y serán “los mártires riojanos”.

 

 

 

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En el Día de los y las Periodistas, compartimos las reflexiones de un gran amigo, compañero, académico y periodista de los que hacen falta, publicadas esta mañana en el portal 4Palabras. Anochece con llovizna en este 7 de junio y la multitud sigue homenajeando en Avellaneda al Indio Solari, en el estadio José María Gatica, otro inolvidable ídolo popular del deporte. Todo empezó ayer en Plaza de Mayo, y en múltiples plazas del país, siguió con el banderazo en el Obelisco (reprimido por la policía de la Ciudad), para confluir en la gran “Misa” ricotera en Villa Domínico, que aún continua al momento de esta publicación.


Por Washington Uranga

 

Ni protocolos absurdos ni censuras pudieron frenar el sentir popular por el Ni Una Menos y la partida del Indio Solari. No podríamos adentrarnos en lo acontecido esta semana sin mencionar dos hechos diferentes en muchos sentidos, pero ampliamente conectados: la

movilización NiUnaMenos y la partida del Indio Solari. A ambos temas vamos a dedicarle un espacio en esta recorrida de los acontecimientos semanales. Pero permítame que –ya desde la introducción– le diga qué es lo que –a mi juicio– conecta los dos hechos: la irrupción de lo popular, del pueblo, en la calle. Para volcar allí y en los dos casos sus sentimientos, su sentir, sus manifestaciones y deseos, también las demandas, los reclamos y los agradecimientos. Lo hicieron las mujeres (y tantos otros que acompañaron la marcha de los feminismos y las disidencias) llorando por el femicidio de Agostina, la niña cordobesa, pero al mismo tiempo reclamando por los derechos reconocidos a partir de muchas luchas y que, sin embargo, no logran detener la muerte infame de tantas mujeres, algo que desde el poder intentan ocultar o desconocer.

 

La marcha de NiUnaMenos fue, sin duda, un grito de dolor, una expresión más de rebeldía frente a las injusticias. Pero a pesar de ello no faltó el color, la alegría, a caballo de demandas traducidas en propósitos colectivos, en compromisos de muchas y muchas para buscar cambios, para construir alternativas. El dolor por el femicidio de Agostina y de todas aquellas mujeres asesinadas, por su condición de tales, cada 31 horas en la Argentina no remite a la inmovilidad, a la parálisis. Tal como quedó demostrado sigue convocando a la lucha, a la reivindicación desde la movilización y en la calle.

Permítame que, con mucho atrevimiento de mi parte, me interne también en algunas consideraciones sobre el acontecimiento político-cultural generado por el fallecimiento del Indio Solari. Lo hago pidiendo perdón a los ricoteros genuinos, a todas y todos esos que se han sentido parte de lo que es un movimiento, una ola, pero también una manera de habitar esta sociedad desde la irreemplazable vivencia de su propia historia. Por muchas razones no es esa mi historia personal, pero eso no me impide ver y admirar la incontrastable realidad de este fenómeno y de esta vivencia afincada en raíces de lo popular, quizás solo comparable con la fe maradoniana que se entrecruza y emerge en las mismas fuentes.

Suscribo entonces la caracterización excelente que hace el colega Néstor Leone para 4Palabras: “Profeta terrenal de paraísos perdidos y profecías lejanas pero posibles. Sensibilidad persuasiva y ligazón perdurable, de algún modo. Bastante más que magnetismo arriba del escenario, particularidades vocales, lírica hipnótica e impronta de francotirador. Partes de un todo que las excede”.

Con la salvedad y la excusa de mi parte le digo también que el Indio no se fue. Está y seguirá estando en medio de miles y miles de ricoteros que espontáneamente se volcaron a las calles y a las plazas. Sin convocatoria alguna, por propia iniciativa y convencidos de que iban al encuentro y al abrazo con otras y otros reconocidos como amigos y semejantes aunque desconociendo su nombre y su origen… porque los une la identidad de ricoteros constituida y convocada por el Indio a lo largo de su vida, con su historia, con sus canciones, con su manera de ser, también por los silencios compartidos.

En medio de tantas desolaciones cotidianas con su arte y sensibilidad el Indio representó sentimientos, alegrías y frustraciones atravesadas en la vida de tanta gente que lo siguió por el país y sintió que su arte, su música, lo representaba. Sin pedirle nada, sin exigirle otra cosa que compartir con el de al lado la fraternidad, el mate o el choripán. También el disfrute, el pogo y la celebración. Todo en el espacio público, en la calle. Ese espacio público del que tantas veces quisieron privarlo al Indio –y de hecho lo hicieron– pero que él supo superar para, humildemente, instalarse en el corazón colectivo de los sectores populares.

Ahí está la conexión entre las marchas de NiUnaMenos y el pueblo que se volcó a las calles y a las plazas para despedir a su ídolo. Con dolor, pero sin perder la alegría, consciente de la gravedad del momento y de las situaciones críticas que se viven, pero sin abandonar la esperanza y sin dejar de exponer sus propósitos de cambio. Unas, unos, todas y todos, apropiándose con absoluta legitimidad del espacio público, de las calles. Sin perder permiso, sin prestarle atención a absurdos protocolos de seguridad que lo único que buscan es restringir la participación, impedir la libre manifestación de los sentires populares. Paradójicamente quienes dicen hablar en nombre de la libertad son los mismos que hacen todo lo que está a su alcance –a veces lo logran– para impedir que las manifestaciones de la libertad fluyan espontánea y naturalmente. ¿Queda claro por qué este Estado a cargo de Milei no fue capaz de brindar un espacio público para despedir al Indio? Seguramente porque temen que en el espacio público, en la calle, florezcan los retoños de democracia que –a pesar de la aparente apatía y desmovilización– siguen habitando en las comunidades, en los grupos, en las organizaciones. Son los espacios que ellos quieren aplastar con represión, con censuras y con entrega de patrimonio y soberanía mediante normas y leyes revestidas de absurda y dudosa legalidad.

NiUnaMenos y las manifestaciones populares por la partida del Indio se conectaron esta semana en la calle, en el espacio público reapropiado. A no perderlo de vista en medio del desconcierto de la política y de los políticos, de la falta de organicidad de las propuestas. No existe apatía política popular cuando hay transversalidades que convocan. Quedó demostrado ahora y en las marchas por la educación.

Hoy es 7 de junio. En la Argentina celebramos el día del periodista. Vaya nuestro abrazo fraterno a las y los colegas que siguen ejerciendo esta profesión con rigor ético y capacidad profesional… y a pesar de los magros salarios. Sin perder de vista que la comunicación es más que el periodismo y es un derecho humano fundamental en democracia, para que todas y todos los ciudadanos tengan la posibilidad de decir y escuchar en el espacio público. Es importante que, a falta de otra oportunidad, este derecho sea reivindicado y reafirmado en esta ocasión. La comunicación es un derecho humano y el espacio público no se negocia.

 

*Nota de la Redacción: Cobertura de FM Reconquista de los comienzos de la “Misa” ricotera en Plaza de Mayo, en la tarde del sábado 6 de junio: https://youtu.be/zpHfrvW86Ts

 

 

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SuárezCiudad acompaña en todos sus términos, el comunicado de la Escuela Secundaria Técnica de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que aquí reproducimos. Nos sumamos a esta querida comunidad educativa -que desarrolla un inmenso trabajo educativo liberador, con los y las jóvenes de los barrios populares de José León Suárez- en el repudio a los dichos discriminatorios del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Jorge Macri.

 

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Acerca de Suárez Ciudad

Misión: Ser un espacio periodistico que exprese la rica y variada vida comunitaria de José León Suárez, nuestra ciudad, superando la habitual mirada sesgada de los medios de comunicación dominantes, que solo consideran a nuestros barrios en la sección "Policiales", desde una perspectiva sensacionalista. Creemos que nuestra comunidad es mucho mas que eso.

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