LA RIOJA, TIERRA DE MÁRTIRES, CAUDILLOS Y POETAS

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 Los llanos y el pueblo de Chamical, abrazan a Carlos y Gabriel

  Por Raúl Bermúdez

Invitados por Fray Mario Brollo, hermano de la Orden de los Franciscanos Menores Conventuales (Ofmc) llegamos a Chamical peregrinos desde diversos lugares, entre ellos José León Suárez, a sumarnos a las celebraciones y el homenaje por los cincuenta años del martirio de los padres Gabriel Longeville y Fray Carlos de Dios Murias (Ofmc).

Corría el año 1976 y la última dictadura militar promovida por la oligarquía nativa, ejecutaba con precisión un plan de exterminio y genocidio. Algo indispensable por entonces, para acabar con cualquier resistencia a la instalación de un modelo de país dependiente y colonial, diseñado desde el Departamento de Estado y “la embajada” en Argentina de los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU).

En La Rioja tenían unas piedras en las botas que les molestaban: el obispo diocesano, monseñor Enrique Angelelli y sus colaboradores cercanos, que orientaban su trabajo pastoral “con un oído en el Evangelio y el otro en el pueblo”, como solía decir “el Pelado” de sotana oscura y sonrisa generosa.

El 18 de julio de ese año, secuestran en Chamical a dos sacerdotes, Gabriel había nacido en Francia y Carlos en Córdoba. Sus cuerpos aparecieron con signos de tortura y fusilamiento, al costado de las vías del tren, donde hoy se levanta una gruta con altar, en un predio dedicado a mantener viva la memoria. Hacia allí peregrinamos miles de personas, transcurridos cincuenta años del martirio, a pie, en autos y camionetas, a caballo.

Tras recorrer unos ocho kilómetros desde la ciudad de Chamical (buena parte por la ciclovía "Mario Brollo") hasta la gruta de los mártires, gran cantidad de sacerdotes -incluidos dos obispos- concelebraron una misa, de la que participó una multitud y también la hermana de Carlos y una sobrina de Gabriel que -por esas cosas de la vida y la muerte- se enteró que horas antes de la misa, en Francia desde donde había llegado a La Rioja, había fallecido su madre.

Luego el homenaje continuó “a la riojana”, con un masivo locro compartido como si fuera la multiplicación de los panes y los peces que relatan los evangelistas en la Biblia. Desde luego no faltaron la música, la danza y el canto.

Fray Carlos de Dios Murias es conocido por su trabajo en José León Suárez, antes de partir hacia su destino de martirio. Una calle y un centro juvenil municipal llevan su nombre. El padre Domingo Rehín, ex párroco de la Inmaculada Concepción, primera parroquia suarence, escribió un libro sobre su vida y obra.

Al publicar esta nota se estarán desarrollando en Sañogasta, departamento de Chilecito, los actos de homenaje a Wenceslao Pedernera, otro de los mártires, asesinado en su casa unos días después de los hechos de Chamical. Wenceslao era un puntano que se mudó a La Rioja con su familia, donde vivió su compromiso cristiano como dirigente de las ligas agrarias, cooperativista y catequista, acompañando al obispo Angelelli.

El 4 de agosto de 1976 fue el turno del Obispo, asesinado en el paraje Punta de los Llanos, cuando regresaba manejando su camioneta, junto al padre Arturo Pinto, de celebrar una misa en Chamical, en homenaje a Carlos y Gabriel. Pinto recordó que los perseguían dos autos, que hicieron volcar la camioneta. Cuando recobró el conocimiento, el cuerpo del Obispo se hallaba sobre la ruta con la cabeza destrozada. La autopsia reveló que fue golpeado con un objeto contundente, pero las autoridades judiciales que intervinieron archivaron el caso caratulándolo como muerte en “accidente de tránsito”.

De nuevo, cosas de la vida y la muerte, Arturo Pinto, falleció el pasado 15 de julio, en la semana de los homenajes a Gabriel y Carlos.

Recién en 2014 quedó firme la sentencia a cadena perpetua de Luciano Benjamín Menéndez, ex Jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, asentado en Córdoba, quien ante el reclamo de Angelelli por los asesinatos de sus sacerdotes, le dijo: “Es usted, Obispo, el que debe cuidarse”. Igual condena recibieron Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical y el ex comisario Domingo Benito Vera. Todos ellos responsables por los asesinatos de Angelelli, Murias y Longeville. Y el año pasado, también quedó firme la condena del ex gendarme Eduardo Abelardo Britos, igualmente a prisión perpetua, por el asesinato de Pedernera.

Paradojas de la vida, Domingo Vera, en el expediente del juicio, figura con domicilio en la calle que lleva el nombre de una de sus víctimas, el padre Gabriel Longeville. Y, lamentablemente, nuestro partido de General San Martín, vio nacer al genocida Luciano Benjamín Menéndez.

Una mención aparte para nuestro anfitrión Fray Mario, a quien conocimos por su trabajo en José León Suárez, primero en los años difíciles que rodearon a la crisis del 2001. Luego en el barrio 8 de mayo, en la capilla San Roque González de Santa Cruz. Allí -entre otras iniciativas sociales y educativas- impulsó la creación del Centro Socioeducativo y Comunitario “Corazón a Corazón”, en 2023, como lo testimonia una placa colocada en el lugar y,sobre todo, la memoria de la comunidad. Se trata de un dispositivo de la Dirección General de Cultura y Educación de nuestra provincia, dedicado a revincular con la escuela a quienes abandonaron sus estudios.

Recorrer una cuadra en compañía de Fray Mario en Chamical o en la ciudad de Olta, donde reside actualmente, puede durar una eternidad, porque todo el mundo lo saluda. Y él se para a conversar con todos y todas, con su parsimonia de cordobés devenido en habitante riojano. Por aquellos llanos es un prócer, aunque él no lo desee ni reconozca. Tanto que a la ciclovía local “De los mártires”, un reclamo de los vecinos “para salvar vidas”, la gente la llama por su nombre, porque fue decisivo el impulso del fraile para concretar su creación.

Con Mario fuimos a Loma Blanca, lugar donde fue asesinado Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza, aquel caudillo “padrecito de los pobres”, que entregó su vida por la causa federal. Por hermosa coincidencia, la casa de Fray Mario donde me hospedé en Chamical, se sitúa en la calle que lleva el nombre de Victoria Romero, la legendaria esposa del caudillo.

También visitamos en Olta la calle “Caminito” (la auténtica), aquella donde el poeta Gabino Coria Peñaloza, paseaba su romance con una muchacha riojana. La joven partió con destino desconocido, según dicen, porque la familia no aprobaba la relación. Esta ruptura sentimental inspiró los versos de la famosa canción, a la que el músico nacido en el barrio de La Boca, Juan de Dios Filiberto, le puso música de tango.

Antes de regresar a José León Suárez, visitamos la tumba del obispo Angelelli, en la catedral de la ciudad capital de La Rioja. Allí será homenajeado el cuarto mártir, el próximo 4 de agosto. La iglesia católica reconoce a estos mártires como "beatos" (literalmente significa bienaventurados o felices). es el escalón anterior a ser "canonizados", es decir declarados santos. Un francés, dos cordobeses, un puntano. La Rioja los adoptó a los cuatro y desde que entregaron la vida por su pueblo son y serán “los mártires riojanos”.