
El título de esta nota, para las personas con edad suficiente y con memoria, hace referencia a aquella obra maestra del cine social y político argentino, del inmenso Hugo del Carril, estrenada durante el “primer peronismo”, también presentada como “El infierno verde”. Basada en la novela “Río oscuro”, de Alfredo Varela, relata los padecimientos de los trabajadores de los yerbatales del Alto Paraná y su incipiente rebelión y organización sindical.
De más está decir que hoy el drama continúa en la forma en que se desvaloriza el trabajo de la producción yerbatera argentina, que recibe centavos en origen mientras la comercialización concentrada en las grandes marcas, hace volar los precios de la yerba mate, en las góndolas de nuestras ciudades.
Pero hoy nos referiremos a las aguas turbias que bajan desde los ríos Paraná y Uruguay hacia el Río de la Plata, inundando todo a su paso. Nos referimos al fenómeno climático (¡y político!) conocido como “El Niño” o “El Súper Niño”. Se trata del recalentamiento de las aguas del Océano Pacífico, que paradójicamente, aumenta el caudal de lluvias hacia las costas del Atlántico, por los vientos y el desplazamiento de nubes por sobre la Cordillera de los Andes, en sentido Oeste-Este.
Decimos que se trata no sólo de una cuestión climática sino política, porque no se trata de un desastre “natural”, sino de una consecuencia del recalentamiento global del planeta, producto de las políticas económicas depredadoras del llamado “capitalismo salvaje”.
El miércoles 28 de octubre se realizó una reunión en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, en el barrio de Costa Esperanza, a la que asistieron representantes de numerosas organizaciones sociales, políticas y religiosas, del Área Geográfica Reconquista (AGR). Organizada por la “Mesa barrial” local, la Pastoral Social del Obispado de San Martín y la Municipalidad de General San Martín (MSM), el tema convocante fue: los efectos del Niño en nuestro distrito, en particular en los barrios populares más vulnerables.
Por el municipio estuvieron presentes Juan Eslaiman, Secretario de Espacio Público, Juan Carlos Meraldi, Director General de Defensa Civil y Vigilancia y el arquitecto Guido Fischer, Director de Integración Sociourbana (Foto).
También se sumó el Jefe de los Bomberos Voluntarios de Villa Ballester, Comandante Mayor Mario Oyarzo.
Durante casi dos horas se intercambiaron información y aportes, sugerencias e iniciativas frente a lo que los funcionarios definieron como “inminente”, las inundaciones que podrían producirse por la confluencia de las aguas que bajan desde el Litoral argentino y un aumento inédito de las lluvias, en el período que va desde el mes en curso y marzo-abril de 2027. Según estudios del gobierno provincial hay un 83% de probabilidad de que este aumento sea de fuerte a muy fuerte (50-60% por encima de lo habitual).
Se plantearon tres instancias: 1- ANTES: Prevención, preparación y alerta temprana. 2- DURANTE: Respuesta. Proteger vidas. 3- DESPUÉS: Recuperación, reducción de daños.
El primer afectado es el Delta y sus zonas ribereñas. Pero sabemos que si las aguas no logran escurrir a través del Río de la Plata, hacia el Mar Argentino, vuelven sobre el curso de los Ríos Luján y Reconquista. Esto puede agravarse mucho si se llega a combinar con una “sudestada”, ese viento fuerte que frena la salida al mar de las aguas de la cuenca del Plata.
El impacto en los barrios de “baja cota”: inundaciones, cortes de luz y agua, necesidad de evacuaciones, accidentes y pérdidas materiales. También interrupción de tratamientos médicos durante la emergencia y problemas de salud varios: Dengue, leptospirosis (una “zoonosis” transmitida principalmente por las ratas y roedores), cuadros respiratorios, diarreas por ingesta de agua contaminada, etc.
Volvamos a las tres etapas. En la prevención es fundamental evitar la acumulación de basura en lugares públicos (problema crónico y endémico en nuestra ciudad), sobre todo en alcantarillas, bocas de tormenta o sumideros o en sus cercanías y en los canales (“zanjones”) que desembocan en el Reconquista. La basura impide el escurrimiento de las aguas.
El arquitecto Guido Fisher, explicó que sobre los canales, a la altura del Camino del Buen Ayre, están dispuesta bombas de agua, que se activan cuando el caudal de los canales sube de nivel, acelerando el desagüe hacia el río. Pero si la basura queda atrapada en sus “jaulas de protección”, dejan de funcionar automáticamente, para evitar que se quemen sus motores. Y en medio de la tormenta y la crecida es imposible ir a limpiarlas. Por eso es tan importante que los canales se mantengan limpios.
Otra tarea necesaria es el “mapeo” de situaciones de alta vulnerabilidad, en cada barrio, para poder realizar evacuaciones preventivas, ante el primer alerta temprano: Personas adultas mayores dependientes o semidependientes con discapacidades motrices, electrodependientes o con necesidad de diálisis periódicas, con enfermedades graves o tratamientos médicos que no se pueden interrumpir sin grave riesgo para la salud o la vida, oxígenodependientes, etc.
La comunidad organizada articulando en red es indispensable. En barrios organizados se produce una “polea de transmisión” virtuosa municipio-habitantes-municipio.
En el plano familiar: Preparar un “kit” de evacuación que incluya elementos de primeros auxilios, remedios de uso crónico, documentación importante en bolsa o estuche impermeable, linternas y si se conservan aún ¡radios portátiles! con pilas. Pueden cortarse las comunicaciones por Internet o no poder recargar la batería de los celulares y la radio va a ser un medio de comunicación -tal vez el único- que transmita la información necesaria. Las radios locales y comunitarias van a jugar un papel muy importante si sucede la emergencia.
Información versus rumores: Para evitar confusión debemos manejarnos sólo con la información oficial de los organismos municipales y provinciales. Lamentablemente el Gobierno Nacional se ha desentendido de sus responsabilidades frente a las catástrofes, entre otras funciones del Estado.
Volviendo a las familias de las zonas presumiblemente inundables, hay algunas preguntas que debemos pensar en cada hogar: ¿Cómo nos enteramos de un alerta? ¿a dónde vamos si hay que salir y porqué caminos? ¿quién se ocupa de cada miembro de la familia que necesita ayuda para desplazarse y de las mascotas? ¿En qué lugar alto ponemos la ropa, alimentos imperecederos, etc.? ¿A quién llamamos y dónde nos encontramos si nos separamos? Piensen ustedes qué otras preguntas sería útil responderse en familia.
El Secretario de Espacio Público y el Director General de Defensa Civil anunciaron que se están preparando los posibles lugares de evacuación en José León Suárez, entre ellos, el Centro Municipal de educación Física (CEMEF), Diagonal 164-Luis Sáenz Peña, entre San Pedro y 101-9 de Julio y la “Casa de Elena y Salvador”, en 168-Gorriti, entre 101-9 de Julio y 97-Estanislao Zeballos.
También habrá una línea de carpas de asistencia sobre la ruta provincial Nº 4 Márquez o avenida Brigadier General Juan Manuel de Rosas, en las cercanías del Natatorio Municipal, a cargo de un grupo de jóvenes socorristas evangélicos. Asimismo se está reforzando la atención de las líneas de emergencia: 147-103 y 1169390033.
Dijimos que el problema no es sólo climático, sino político. En ese sentido debemos tomar conciencia que muchos problemas se podrían evitar si el gobierno nacional no retuviera los fondos para obras hídricas que le corresponden a la provincia de Buenos Aires, desviándolos ilegalmente al pago de deuda pública o la “timba” financiera con bonos y letras del Tesoro (una cuestión técnica imposible de explicar en esta nota sin desviarnos del tema central). La denuncia al respecto del gobierno provincial duerme el “sueño de los justos” en los cajones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Nota de la Redacción: Los expertos sanitaristas recomiendan no descuidar las siguientes vacunas: Antitetánica (las inundaciones suelen provocar accidentes), Hepatitis A (para prevenir la contaminación con aguas mezcladas con materia fecal) y contra el Dengue, enfermedad provocada por el mosquito aedes egiptus que deja sus huevos en recipientes con agua. Por eso, también, la importancia del “descacharrado” domiciliario.
