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La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) es el organismo de la Iglesia Católica que reúne a todos los obispos que están al frente de sus “diócesis” en nuestro país. Su presidente, monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro, encabezó la celebración de una misa en el partido de La Matanza, con un lema contundente: “¡Con la comida No!”.

Fue ayer en el santuario de la Virgen del Milagro de Caacupé y San Blas, en el barrio Villegas de Ciudad Evita, en la intersección de la Avenida Crovara y la calle Cátulo Castillo. Junto al obispo local (Diócesis de San Justo), monseñor Eduardo García y numerosos sacerdotes, muchos de ellos del equipo de curas para las villas y barrios populares, la misa congregó a una multitud de fieles.

Estas misas por los comedores populares y las madres que los conducen, se replican en otras diócesis como las de Córdoba, Mar del Plata, Salta y en Santiago del Estero, en La Banda, con la presencia del padre José María “Pepe” Di Paola.

Estos actos religiosos también se proponen homenajear y desagraviar a las “Madres de la Patria” que “todas las mañanas, cuando todavía está oscuro... encienden luces tenues en los comedores”. “Son ellas las que sufren el dolor de ver que no les alcanza la comida de la olla”,muchas de ellas son madres de sus hijos y de los del pasillo y son las que dan la cara cuando el Gobierno no entrega los alimentos”.

Son muchas las mujeres de nuestros barrios a quienes elegimos como abanderadas, las hemos aplaudido y homenajeado en la pandemia y nos sentimos en deuda con ellas”. “¿Qué nos pasó que pasamos de ensalzarlas a humillarlas ahora?”. “¿Cambiaron ellas o cambiamos nosotros?”, “¿Nos hemos transformado en una sociedad que condena a tantas madres que dan vida?”. Así lo expresaron en un comunicado -previo a la celebración de estas misas- los curas que realizan su tarea sacerdotal en villas y barrios populares.

Durante la homilía (predicación o reflexión) el obispo Jorge Ojea señaló: Se puede hacer un milagro -refiriéndose a la multiplicación de los panes relatada en la Biblia - si cada uno pone su partecita de responsabilidad”. Y agregó: Jesús se pone en el lugar de aquel que tiene hambre. Los discípulos piensan: ‘Qué se arreglen como puedan; si tienen hambre, que se vayan y se arreglen’. Los apóstoles se olvidan de la compasión de Jesús. Cómo nos ha pegado esa dureza de corazón. Está tan metida dentro de nosotros y es tan contraria al Evangelio”.

Y reconoció: Tantas madres escucharon estas palabras de Jesús a los apóstoles: ‘Denles ustedes de comer’. No solo son madres de sus hijos [ustedes], son madres de tantos chicos en el barrio, de los chicos y las chicas del pasillo”. Como gesto final, se bendijo las manos (foto) y la vida de las cocineras y se les entregó como "símbolo de unidad y hermandad", una banda con los colores de la bandera argentina.

Estas celebraciones se suman al reciente “mensaje” enviado desde la catedral de la ciudad de Buenos Aires -al gobierno nacional y a la sociedad toda- al abrir las puertas del templo para dar de comer a las personas en situación de calle.

Según informa el municipio de General San Martín en su página WEB oficial (www.sanmartin.gov.ar) hay al menos 200 comedores en el distrito, que son los que asiste con alimentos y en algunos casos con entrega de mobiliario y artefactos de cocina. Esto supone unas 28.000 personas que acuden a iglesias, el municipio y organizaciones barriales en busca de alimento.

Todo esto ocurre en medio de las denuncias penales por ocultamiento de comida en galpones del Ministerio de Capital Humano del gobierno nacional, adquirida para ser repartida a los comedores infantiles.

Estas realidades nos están mostrando con claridad la divisoria de aguas que atraviesa nuestra sociedad: están quienes creen que la “decisión” de pasar hambre es una opción libre de personas que no quieren trabajar, y estamos los que creemos que el hambre, la pobreza y la indigencia son el resultado de un sistema social injusto, que no brinda igualdad de oportunidades, para acceder al trabajo, la vivienda, la salud, etc. Y de la entrega de las riquezas de la Patria al mejor postor, y entonces así asistimos a un país inmensamente rico con millones de personas sumergidas en la pobreza.

En definitiva son opciones de vida: el individualismo de quienes piensan que se pueden salvar en soledad o apenas junto a su círculo más cercano de afectos, o la opción solidaria de hermanos y hermanas que construyen comunidad, día a día. Aún hoy nos interpelan las palabras de Jesús de Nazareth, cuando proclama su identificación con las personas más vulnerables:

Apártense de mí, malditos.. porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber, fui extranjero y no me recibieron, estuve desnudo y no me abrigaron, estuve enfermo y en la cárcel y no me visitaron”. Lo cuenta Mateo en el capítulo 25 de su Evangelio, con la fuerza de un hombre al que no le importaba cobrar impuestos a su pueblo, para enriquecerse y enriquecer a la potencia extranjera invasora, el Imperio romano (un “publicano” en lenguaje bíblico”), hasta que descubrió una nueva vida, junto a su Maestro.

 

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Los “Bachilleratos Populares”, son una experiencia educativa fruto de la crisis del año 2001 y las organizaciones sociales y empresas recuperadas por su personal, que apostaron a la educación para recuperar una Nación devastada.

Fue cuando implosionó la ficción de la “dolarización sin dólares” -o con dólares prestados que había que devolver- que conocimos con el nombre de convertibilidad “uno a uno” (1 peso=un dólar).

La creatividad de la comunidad organizada dio lugar a una gran variedad de ricas experiencias de economía y educación popular. Muchas de ellas se fueron lentamente -y no sin dificultades- incorporando a los sistemas oficiales.

Estas experiencias pedagógicas no se ocupan de la mera transmisión de conocimientos validados por las autoridades educativas. Son experiencias sociales y comunitarias, participativas, creativas, desarrolladoras de un pensamiento crítico, liberador de pre-conceptos y personalizante.

Con frente a la avenida Eva Perón Nº 6652, en Loma Hermosa, funciona el Bachillerato Popular “La Esperanza” (El “Bachi”), en el predio de una fábrica abandonada que quebró en el año 1992. La experiencia comenzó a gestarse en el año 2009. Estudiantes que participaban de la “Pastoral juvenil” de la Escuela San Martín de Porres, (Villa Hidalgo, José León Suárez) junto a docentes que provenían del Bachillerato Popular “Ñande Roga” (localidad de Florida, partido de Vicente López) y animadores comunitarios del barrio Costa Esperanza, de Loma Hermosa, integraron el grupo fundador.

En el año 2012 comienzan las clases en el actual predio, de manera autogestionada. Hoy “El Bachi” funciona bajo la modalidad de proyecto especial educativo y certifica los estudios el plan de finalización de estudios secundarios, para personas adultas, “Fines2”.

Durante las más de tres décadas transcurridas, se presentó un proyecto de expropiación de los terrenos, en el Parlamento provincial, que no llegó a votarse y perdió estado parlamentario. En la actualidad funcionan allí, además del bachillerato, un aula de la escuela de enseñanza primaria de adultos (EEPA) Nº 707, un centro de jubilados y la cooperativa de trabajo “Textil Las Flores”.

Sin previo aviso el 21 de mayo de 2024, estas organizaciones recibieron un “Acta Conminatoria de Desalojo”, firmada por Rolando Mansilla, oficial de justicia del Departamento Judicial de San Martín. La causa judicial en cuestión está caratulada así: “Manubrios Emilio Sociedad de Hecho sobre incidente de enajenación de bien inmueble”.

Sucede que, como consecuencia de la quiebra hace 22 años de la empresa mencionada, el predio se remató. El mayor oferente, que se hizo con la propiedad, exige ahora el desalojo. Se trata de Lucas Longo. DNI Nº 22.303.485, con domicilio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que ofertó la cantidad de pesos ciento veintiocho millones novecientos siete mil doscientos ochenta y uno, con veinticinco centavos ($ 128.907.281,25).

Por la cantidad señalada se pretende acabar con una experiencia educativa y laboral de más de dos décadas de trayectoria, sorpresivamente y sin ninguna negociación previa.

El Bachi” está realizando asambleas y reuniones para decidir los pasos a seguir (ver fotos). Además integra la “Mesa Reconquista”, que reúne a una gran variedad de organizaciones del Área Geográfica Reconquista (AGR). Todas ellas junto a diversas cooperativas de trabajo se están solidarizando y organizando para evitar este desalojo, que le daría prioridad a un negocio inmobiliario por sobre los derechos adquiridos de estas experiencias educativas y productivas, que dieron utilidad pública a unos terrenos abandonados desde fines del siglo pasado. Los diputados y diputadas que presentaron el proyecto de expropiación que no fue, decían en sus fundamentos: “Así, la Cooperativa Textil Las Flores junto con su bachillerato han surgido como un espacio tendiente a cumplir un rol social fundamental para dar respuesta a las problemáticas del territorio, consistente tanto en la ausencia de ofertas laborales, como también en lo educativo y en el desarrollo de actividades culturales y de capacitación profesional para la integración y la construcción de un futuro.

Nota de la Redacción: La denominación catastral del predio que se pretende desalojar es: Circunscripción: III, Sección: R, Manzana: 1, Parcelas: 6, 7 y 8. El proyecto de expropiación fallido figura en el expediente de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires D-975-19/20

La Cooperativa de trabajo “Textil Las Flores” cuenta con matrícula del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) Nº 30.714 y del Instituto Provincial de Acción cooperativa (IPAC) Nº 7.222

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Fotos: Agencia de noticias TSS

La Red de Tecnologías Libres para Ciencia y Educación en América Latina (reGOSH) y el Grupo Sensores Comunitarios (CoSensores), organizaron el Encuentro de Herramientas Científicas Libres para el Monitoreo Ambiental y Paticipativo, en el campus de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Estas organizaciones reúnen investigadores en aspectos socioambientales que utilizan herramientas informáticas -hardware y software- libres (*).

Durante casi una semana que comenzó el martes 27 de junio, se realizaron una serie de talleres en los que se enseñó, principalmente a investigadores y estudiantes, a construir diferentes tipos de sensores electrónicos para medir variables del ambiente, como la calidad del aire.

Como parte de las actividades, se instaló un medidor de calidad de aire en la Escuela Técnica de la UNSAM, en José León Suárez, frente al Camino del Buen Ayre. Otro medidor quedó en el campus universitario, lo que permitirá hacer comparaciones con lo que sucede en el Área Geográfica Reconquista (AGR).

En las cercanías de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), se han desarrollado barrios muy poblados y se estima que el aire que por allí se respira no resulta muy saludable, en hábitats rodeados de basura y de quemas (a ello se refirió Eduardo Verón en el artículo referido al plástico).

Por ejemplo, según se constató en mediciones realizadas en las prácticas de estos talleres, de detección de presencia de partículas contaminantes en el aire, en barrios cercanos a los “rellenos sanitarios” de la CEAMSE, se llegó a picos de 100 microgramos por metro cúbico en el aire. Los máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son de 45. En cambio, en el sensor instalado en el campus de la UNSAM, el máximo fue de 35, durante el día.

Los sensores de material particulado en aire, también miden temperatura y humedad, porque estas pueden modificar las otras mediciones. En los talleres también se enseñó a ensamblar y soldar un “conductímetro” y un “colorímetro”, que se usan para detectar presencia de contaminantes en el agua. Y un “caudalímetro”, que permite calcular el caudal de agua que circula por un conducto. El sensor se completa con un registrador de datos, para guardar toda esa información. Se utilizan placas electrónicas de bajo costo, y en estándares abiertos de datos (*).

El objetivo de estos talleres -dicen desde la organización- es acompañar a las comunidades que enfrentan problemáticas ambientales, para que cuenten con tecnologías abiertas (*) que les permitan registrar datos sobre contaminación de forma autónoma y veraz.

Esta iniciativa surgió del proyecto “Migrantas en Reconquista”, de la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (IDAES), que busca trabajar con mujeres que migraron hacia los barrios del AGR en el partido de General San Martín.  Junto con el instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3IA), ambos organismos de la UNSAM, contactaron a la organización coSensores.

El investigador Ignacio Borón señaló que no se puede separar el aspecto ambiental del social. Y explicó a la agencia de noticias de la UNSAM, Tecnología Sur-Sur (TSS), que según el tamaño de las partículas son los efectos en el sistema respiratorio. Las más grandes pueden ingresar a través de la nariz, pero  son retenidas allí por el sistema respiratorio. Las más chicas, en cambio, pueden llegar a los pulmones, con efectos todavía más graves. Estos sensores permiten medir la concentración de estas partículas y estimar también su tamaño”.

Vimos la preocupación y el interés de los vecinos por abordar el problema y tratar de resolverlo. Esta herramienta viene a dar un dato numérico para dar cuenta de lo que los vecinos ya saben: que se quema basura y eso afecta el aire que respiran.”  dijo Borón. Y agregó: “Ellos están registrando dónde se junta la basura, qué tipo de vegetación hay, cómo están los arroyos y los canales. Son observaciones de base muy importantes, para después poder tomar decisiones”.

(*) Nota de la redacción: Según explican en el sitio WEB oficial de reGOSH: Las tecnologías libres son herramientas utilizadas para producir conocimiento, cuya documentación técnica se publica bajo licencias abiertas. De este modo cualquier persona -con los conocimientos necesarios- puede obtener esa información, estudiarla, modificarla y compartirla. Actualmente las herramientas para hacer ciencia son patentadas: no pueden ser modificadas, inspeccionadas ni personalizadas; son costosas de obtener y mantener, y  generalmente sus proveedoras son empresas multinacionales.

 

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En el programa “Te lo digo en criollo”, que se transmite por la radio comunitaria FM Reconquista, la conductora Eva Ávila entrevistó a Silvia Barrera, veterana de guerra, con motivo de cumplirse el 14 de junio un nuevo aniversario del cese el fuego en las Islas Malvinas. Silvia trabaja como instrumentista quirúrgica en el Hospital Militar, es madre y abuela, y hoy se dedica a “Malvinizar” las conciencias. Transcribimos a continuación los párrafos principales de la entrevista:

¿Cómo fue que viajaste al teatro de operaciones en las islas Malvinas?

SB: “Yo soy instrumentadora quirúrgica y junto a cinco compañeras más, nos ofrecimos como voluntarias para ir a Puerto Argentino. Nosotras éramos personal civil del Ejército, sin preparación militar, porque todavía no había mujeres en el arma. Las mujeres se incorporaron recién a fines de 1982. Fuimos las pioneras. Yo con 23 años, era la más chica y la mayor tenía 33 años.

Estábamos trabajando en el Hospital Militar Central, cuando vino el pedido de instrumentadoras porque el personal de sanidad había cruzado a las islas el 5 de abril y ya en mayo se hizo evidente que las operaciones de heridos graves se retrasaban por falta de instrumentadoras quirúrgicas. El director del hospital nos reunió a todas las instrumentadoras, éramos poco más de treinta, y preguntó quiénes queríamos ir a las islas como voluntarias, y ahí nos ofrecimos nosotras. El pedido militar había llegado desde Puerto Argentino.”

¿Qué motivó una decisión tan difícil?

SB: “Una piensa que no va estar a la altura, que tal vez no sea suficiente lo que una haga, pero también está el patriotismo y el ideal de cumplir con una función que sabíamos que sólo nosotras podíamos cumplir, porque en 1982 no se dejaba a los hombres que estudien instrumentación, era una carrera solamente de mujeres, por eso ofrecernos nosotras como voluntarias fue una cosa casi natural, diría yo.”

¿Pudiste ver a tu familia antes de partir?

SB: “Tuvimos pocas horas, pero les avisamos a nuestras familias. Cuando nos convocaron serían las ocho de la mañana, a las doce teníamos que contestar quiénes íbamos. Al mediodía se nos sumó una chica del hospital de Campo de Mayo. Habían pedido 10 voluntarias, pero sólo fuimos seis. Fue llegar a casa a las tres de la tarde y decidir y preparar qué llevar, ver a la familia y a las cuatro de la mañana salir para Río Gallegos.”

¿Cuáles fueron las principales dificultades con que te enfrentaste?

“Nosotras primero tuvimos que sortear la sorpresa de los hombres. Problemas de género. No estaban acostumbrados. No nos recibieron cómo corresponde, sobre todo porque no teníamos grado militar. En Malvinas, además de instrumentistas, nos tocó ser enfermeras, las que dan de comer, las que contienen a los heridos, las que hacen las camas, las que bañan, las camilleras.

Primero llegamos al Almirante Irízar. La tripulación había recibido mal el mensaje y esperaban hombres. Cuando llega el helicóptero y nos ven bajar a nosotras fue toda una sorpresa. El hombre siempre tiende a subestimar la fortaleza o el conocimiento de la mujer, así eso nos pasó también. Éramos muy jovencitas, muy flaquitas, muy chiquititas, entonces nos subestimaron dudando de que estábamos capacitadas para nuestra función o para estar en la guerra. Eso nos hizo tener que ser más fuertes para poder demostrarles que podíamos cumplir con nuestra función.

¿Hasta cuándo permanecieron en las islas? Imaginamos que los hospitales no pueden ser atacados ¿Es así?

SB: El 14 de junio fue el cese del fuego, y estuvimos cinco días más hasta que los ingleses autorizaron el regreso del Irízar al continente. Estuvimos siempre a bordo del buque y veíamos lo que pasaba en Puerto Argentino, porque estábamos anclados en medio de la bahía. Por la Convención de Ginebra, después de la Primera Guerra Mundial, un buque hospital tiene que estar pintado de blanco, con las cruces bien visibles, con las luces prendidas todo el tiempo, para no ser atacado.

¿Qué veían desde el buque? ¿Cómo viviste ese “encierro”?

SB: “Sufrimos bombardeos por sobre el Irízar todas las noches, veíamos como nuestras tropas combatían. Por la noche eran como fuegos artificiales de distintos colores. El buque es un rompehielos que en tiempos de paz va a abastecer a las bases antárticas. Es muy cerrado para aguantar el frío extremo. Si no estás acostumbrada te da claustrofobia. Cuando está anclado se mueve muchísimo, porque tiene unos estabilizadores que cuando está navegando lo mantiene estable, pero al anclar no funcionan, y el mar allá es muy bravo. Tuvimos noches en que se movió a cuarenta cinco grados.”

¿Cómo se viven estas situaciones extremas, antes y después de sufrirlas?

SB: “Mientras estábamos trabajando no teníamos tiempo de pensar ni en el miedo ni en que estábamos descompuestas, teníamos que seguir adelante, así que todo eso fue quedando. Yo elegí estar en el sector de terapia intensiva, donde están los heridos más graves. Vinimos de Malvinas con una mochila de traumas que cada una sabe cómo manejarla, aunque hay veteranos que aún hoy no saben cómo hacerlo.”

¿Cómo fue regresar?

SB: “Al personal de ejército al volver nos hacían firmar un documento con el compromiso de no contar lo que habíamos vivido. En Comodoro Rivadavia nos pusieron un piloto de custodia para que no entremos en contacto ni hablemos con nadie. Ya en Buenos Aires no se quería hablar de la derrota y nosotras, como todos los veteranos, éramos la cara de esa derrota. Volvimos el domingo 20 de junio y el lunes 21 ya estábamos trabajando en el hospital. Nadie nos preguntó dónde habíamos estado. Nadie quería hablar de Malvinas.”

¿Y cómo siguió tu vida? ¿Qué reconocimientos tuvieron?

SB: “A los tres años me casé, tuve dos hijas, dos hijos y un nieto. Comencé a estudiar las carreras de Administración Hospitalaria y de Historia. Descubrí que en todas las guerras han participado mujeres pero que no suelen ser reconocidas. El hombre escribe la historia. Siempre se habla del patriotismo, del valor y del coraje en masculino. Por eso nos decidimos a contar nuestra historia.

En el año 2012, el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto nos reconoció a las dieciséis mujeres veteranas de guerra: nosotras seis instrumentadoras quirúrgicas del Ejército, una enfermera de la Fuerza Aérea y operadoras de radio y comisarias de a bordo, de la marina mercante al servicio de la Marina de Guerra. Allí no vimos todas por primera vez. Hay dos compañeras que ya han fallecido. Nos han dado el DNI que dice “Heroínas de Malvinas”. Cobramos nuestra pensión y contamos con una sección especial del PAMI como veteranas de guerra.

¿Cómo es tu presente? ¿Seguís vinculada a la causa Malvinas?

Vamos a dar charlas por los colegios junto a veteranos. Como yo sigo trabajando en el hospital, me encuentro con soldados que vienen a atenderse y que conocí en las islas. Es importante que los chicos y las chicas sepan la verdad de lo que ocurrió en Malvinas. Estamos utilizando las nuevas herramientas tecnológicas de comunicación para “Malvinizar”, dando la guerra cultural por la soberanía.”

Nota de la Redacción: La Asociación de Mujeres La Colmena, a través de la Secretaría de Mujeres, Géneros e Infancias del municipio de General San Martín, están impulsando la declaración, por parte del Honorable Concejo Deliberante (HCD), de Silvia Barrera como ciudadana ilustre de nuestra ciudad.

La comunidad educativa de la Escuela Técnica Secundaria de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), ubicada en José León Suárez, bautizó a la calle de acceso al edificio como “Heroínas de Malvinas”.  

 

 

 

 

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El ferrocarril que unía las estaciones de Retiro con Villa Ballester extendió su recorrido local, y el 10 de mayo de 1932 quedó inaugurada la “Parada Kilómetro 24”. En 1940 se convirtió en la estación José León Suárez. El año pasado, el investigador Eduardo Verón nos recordaba que aquí vivieron los querandíes. Durante la Conquista, sus tierras fueron repartidas a familias españolas. Aquí también se enfrentó a los ingleses, cuando invadieron Buenos Aires en 1806. Los combates ocurrieron en lo que hoy es Villa Ballester José León Suárez.

Durante el siglo diecinueve (XIX) fueron tierras de descanso para familias de elites que tenían sus quintas. A mediados del siglo veinte (XX) se construyeron las piletas “Marimón”, en medio de las dispersas quintas y campos. Incluían una pileta olímpica, que se iniciaba en el cruce de las calles José Ingenieros y Artigas.

Durante las décadas de 1940 y 1950 con la instalación de industrias, se produjo un fuerte proceso de migración desde áreas rurales. En la última dictadura se construyeron el Camino del Buen Ayre y el puente General Savio, que pasa por arriba de la estación José León Suárez (Era una estructura metálica, similar a otra instalada en la estación de Boulogne Sur Mer, en el partido de San Isidro).

Asimismo, la creación de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), para la disposición final de residuos de la ciudad de Buenos Aires y otros partidos de la región. Familias expulsadas de villas de la capital federal, dieron lugar a la formación de nuevos barrios, en los bañados cercanos al río.

En 2017, presentamos nuestro portal sosteniendo que José León Suárez congrega inmensos barrios, asentamientos, industrias y un centro comercial que resiste las sucesivas crisis. Entre la Ruta 4 o avenida Brigadier General Juan Manuel de Rosas y el Camino del Buen Ayre, y la Avenida Sarratea y la Ruta 8, se extiende el Área Geográfica Reconquista (AGR), un inmenso testimonio vivo del déficit habitacional.

Entre centro y periferia, somos cerca de un tercio de la población total del partido de General San Martín. Vivenciamos la diversidad como identidad: migrantes de origen europeo (sobre todo de regiones de Italia), del noroeste (NOA) y del litoral (NEA) de nuestro país, de otros países latinoamericanos, de Asia y de África.

Contamos con clubes deportivos y de colectividades, centros culturales, iglesias, bibliotecas populares, sociedades de fomento y juntas vecinales, radios comunitarias y comerciales, cooperativas, asociaciones de mujeres, escuelas primarias y secundarias, jardines maternales y de infantes, centros de cuidados infantiles y parques escuela, centros de formación profesional (CFPs), el natatorio municipal y el Centro Municipal de Educación Física (CEMEF), la Escuela de Música, Danza y Circo, centros de atención primaria de la salud (CPS) y un hospital zonal, centros socioeducativos, agrupaciones políticas, sindicales, de jóvenes, etc.

También las cárceles, con su triste realidad, pero con mucha gente que intenta que funcionen como unidades de resocialización: La Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), las pastorales carcelarias de las iglesias, el grupo de rugbiers “Los Espartanos”. Hace años que se viene produciendo un fuerte proceso de urbanización en las cercanías del río. Con sus avances y sus demoras, en pocos años, lo que hoy consideramos “el fondo” de Suárez, se convertirá en otro “frente”. Digamos también que esta semana también celebran su aniversario dos de los barrios considerados “nuevos”: El “8 de Mayo” y “Costa Esperanza” están cumpliendo 25 años de organización comunitaria sostenida en el tiempo.

Y el río, que ansiamos recuperar como reserva natural. Tampoco escapamos a la crisis económica y a la inseguridad creciente. Ni a las carencias de la higiene urbana en nuestras calles. Son luces y sombras de nuestra historia viviente, con grandes desafíos para el presente y el futuro, que debemos enfrentar con inteligencia, participación, solidaridad, unidad y organización. En eso estamos.

Acerca de Suárez Ciudad

Misión: Ser un espacio periodistico que exprese la rica y variada vida comunitaria de José León Suárez, nuestra ciudad, superando la habitual mirada sesgada de los medios de comunicación dominantes, que solo consideran a nuestros barrios en la sección "Policiales", desde una perspectiva sensacionalista. Creemos que nuestra comunidad es mucho mas que eso.

www.suarezciudad.com.ar

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