JOSÉ LEÓN SUÁREZ. 94 AÑOS DE UN TERRITORIO EN MOVIMIENTO

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Por Eduardo Verón y Raúl Bermúdez

El ferrocarril que unía las estaciones de Retiro con Villa Ballester extendió su recorrido local, y el 10 de mayo de 1932 quedó inaugurada la “Parada Kilómetro 24”. En 1940 se convertiría en la estación José León Suárez.

El nombre corresponde a un abogado y escritor bonaerense, nacido en Chivilcoy, dedicado al derecho internacional, fundador de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que participó activamente en la creación del Ministerio de Agricultura de la Nación, y estuvo al frente de cátedras de la Facultad de Derecho de la UBA. Fue presidente del Instituto Iberoamericano, institución que fue usina de ideas y acciones en torno a las identidades nacionales y la justicia internacional. José León Suárez murió en 1929 y sus restos descansan en el templo de la parroquia Inmaculada Concepción de María, a cargo de los frailes franciscanos.

Su importante legado, motivó a los miembros del Instituto Iberoamericano a proponer que la parada de tren llevara su nombre. Esta propuesta se impuso a la de la sociedad de fomento “Parada Kilómetro 24”, formada por vecinos de la reciente localidad, que propuso el nombre de “Martín Fierro” como forma de homenaje al escritor José Hernández, que nació en la cercana Chacra Pueyrredón o “Perdriel”, en Villa Ballester.

Las tierras del hoy José León Suárez, constituyen un territorio en disputa y luchas permanentes. desde los tiempos de la conquista española. Aquí vivieron pueblos originarios querandíes, que habitaban la región aprovechando sus recursos naturales. Posteriormente, con la segunda fundación en 1580 del puerto de “Santa María del Buen Ayre”, por Juan de Garay y sus soldados provenientes de Asunción del Paraguay, las tierras fueron repartidas a familias españolas.

Aquí también tuvieron lugar batallas entre los “gauchos de Pueyrredón” y el ejército imperial inglés, en la gesta de la “Reconquista” de Buenos Aires, después de la primera invasión inglesa en 1806. Puntualmente los combates ocurrieron en territorio de “las chacras de Perdriel”, que ocupaban parte de lo que hoy es Villa Ballester y José León Suárez. Por eso se le cambió el nombre al río que atraviesa nuestras tierras y que los españoles llamaban “de las Conchas”, por la gran cantidad de caparazones de moluscos o caracoles que había en su lecho.

Este dato y el hecho de que los componentes principales de la dieta de los querandíes fueran el pescado y sus derivados en forma de harina y manteca, la práctica de caza de carpinchos y nutrias, nos da una dimensión de lo que se ha perdido en biodiversidad con la contaminación ambiental posteriormente sufrida.

Durante el siglo diecinueve (XIX) fueron tierras de descanso en sus quintas para familias criollas de elites. En el siglo veinte (XX) se construyeron las piletas “Marimón”. Incluían una pileta olímpica, que se iniciaba en el cruce de las calles José Ingenieros y Artigas. Durante el “primer peronismo”, en las décadas de 1940 y 1950 con la instalación de industrias en el proceso de “sustitución de importaciones”, se produjo una fuerte migración desde áreas rurales.

El golpe de Estado oligárquico de la “Revolución fusiladora”, llamada “Libertadora” por sus organizadores, entre otras atrocidades antidemocráticas y antipopulares, incluyó los “fusilamientos de José León Suárez” en 1956, de militantes obreros peronistas, en lo que entonces eran basurales y hoy es un complejo municipal que incluye natatorio y establecimientos educativos.

Desde 1960 con proyectos urbanos diseñados por Roberto Lanzone y Carlos Graffigna, avanzan los loteos de tierras. En tiempos de la última dictadura oligárquica, nuestro territorio no quedó exceptuado de lo que sucedió en el resto de país, no solo con la detención y desaparición de personas sino por políticas urbanísticas como la construcción de la ruta Camino del Buen Ayre y del puente General Savio, que pasa por arriba de la estación José León Suárez.

Asimismo, la creación de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), para la disposición final de residuos de la ciudad de Buenos Aires y otros partidos de la Región Metropolitana. Este hecho dio inicio a un terrible proceso de contaminación ambiental que afecto las napas subterráneas de agua, que dejaron de ser aptas para el consumo humano, por la filtración de elementos nocivos provenientes de la basura enterrada en los llamados “rellenos sanitarios”.

El desalojo compulsivo y la expulsión y traslados violentos de familias expulsadas de villas de la Capital Federal, durante la dictadura, dio lugar a la formación de nuevos barrios. en bañados cercanos al río, que componen su “lecho ancho”, sumándose al proceso de una nueva conformación territorial que hoy llamamos Área Geográfica Reconquista” (AGR).

Tal como en otros puntos del país, la crisis de finales de la década de los 90´ y del 2001 golpeó fuertemente a la población suarense: miles de vecinos quedaron desocupados y encontraron la subsistencia por medio del cartoneo, el cirujeo en la quema (montañas de residuos en la CEAMSE), el trueque y la venta ambulante. En 1998, como consecuencia de esta coyuntura histórica, mediante la toma de tierras abandonadas y convertidas en basurales a cielo abierto, se fundan dos barrios: “8 de mayo” y “Costa Esperanza”, que están celebrando sus 28 años de existencia y organización.

La crisis económica y social producto de las políticas conocidas como “neoliberales”, de desindustrialización, apertura indiscriminada de importaciones y extranjerización de la economía, en manos de grandes conglomerados multinacionales, también golpeó al centro comercial de José León Suárez. La caída de ventas y el cierre comercios, acompañó a la quiebra de las pequeñas y medianas industrias (Pymes).

Este proceso fue resistido a comienzos de nuestro siglo, desde la entonces Cámara de Comercio,Industria y Profesionales de José León Suárez (Cacip-JLS) y por redes de organizaciones como la “Mesa de Entidades” de JLS, que agrupó a las instituciones suarences más tradicionales y la “Mesa Reconquista” que reunió a las organizaciones con presencia en los barrios populares.

Entre centro y periferia, somos cerca de un tercio de la población total del partido de General San Martín. Vivenciamos la diversidad como identidad. Somos una población de formación “aluvional”, formada por capas superpuestas de variadas migraciones en permanente proceso de integración: de origen europeo (sobre todo de regiones de Italia), del noroeste (NOA) y del litoral (NEA) de nuestro país, de otros países latinoamericanos, de Asia y de África. Esto nos da una identidad cultural muy particular que se distingue tanto de las megaciudades como de las áreas rurales, sobre todo en las nuevas generaciones.

Nos atraviesan la pobreza, la marginación, el narcotráfico y la violencia. Pero también contamos con “Comunidad organizada” en permanente construcción: clubes deportivos y de colectividades, centros culturales, iglesias, bibliotecas populares, sociedades de fomento y juntas vecinales, una radio comunitaria como FM Reconquista, que en marzo de este año cumplió 38 años de transmisión ininterrumpida, gestionada por la Asociación de Mujeres “La Colmena”, cooperativas de trabajo y de reciclado como la “Bella Flor”, escuelas primarias y secundarias, jardines maternales y de infantes, entre ellos el primer jardín de infantes de gestión comunitaria “La Colmenita” -ni privado ni estatal- de General San Martín, incorporado a la enseñanza oficial provincial, centros de cuidados infantiles (CCIs) Centros de Encuentro Comunitario (CECs), juveniles y parques escuela municipales, centros provinciales socioeducativos y comunitarios y de formación laboral (CFLs), el Natatorio municipal y el Centro Municipal de Educación Física (CEMEF), la Escuela de Música, Danza y Circo, centros de atención primaria de la salud (CAPS), redes barriales como la de la Cárcova, agrupaciones políticas, sindicales, de jóvenes, de personas adultas mayores, etc.

También las cárceles, con su triste realidad, pero con mucha gente que intenta que funcionen como unidades de resocialización liberadora: La Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y las pastorales carcelarias de las iglesias. Hace años que se viene produciendo un fuerte proceso de urbanización en las cercanías del río. También hay movidas e iniciativas para recuperar el acceso a su costa.

Si la Patria recupera políticas de obras públicas que el gobierno nacional actual ha desechado, en pocos años, lo que hoy consideramos “el fondo” de Suárez, se convertirá en otro “frente” de nuestra ciudad. Nos acercamos al centenario del hecho fundacional de la llegada del tren a nuestro territorio, siempre en movimiento, siempre creando y construyendo, siempre en lucha.